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¡Escándalo nacional!

¡Escándalo nacional! Los policías estallan contra Marlaska por dar una escolta de lujo a una tertuliana mientras las víctimas reales se quedan sin protección

Los sindicatos policiales clavan las banderas en el Ministerio del Interior. Acusan al gobierno de destinar recursos públicos limitados a proteger a Sarah Santaolalla tras una denuncia contra un periodista, mientras agentes únicos deben cuidar de decenas de mujeres maltratadas.

MADRID. La paciencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado ha llegado a su límite. Lo que prometía ser un caso mediático más se ha convertido en un verdadero terremoto político que sacude los cimientos del Ministerio de Fernando Grande-Marlaska. El motivo: la decisión, no confirmada oficialmente pero sí por fuentes policiales, de asignar una escolta policial a la tertuliana Sarah Santaolalla.

Los sindicatos mayoritarios, JUPOL y SUP, han roto su silencio para denunciar lo que consideran un auténtico «escándalo» y una «burla» a los agentes que cada día se juegan la vida en la calle. La gota que ha colmado el vaso es que esta protección llega después de que una juez desestimara la petición de orden de alejamiento de Santaolalla contra el periodista Vito Quiles por una presunta agresión.

¿Agentes de élite para una guerra de famosos?

La pregunta que retumba en las comisarías es tan sencilla como demoledora: ¿con qué criterios se asigna la protección policial? Mientras Interior guarda silencio, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha exigido al ministro «transparencia total» y que saque a la luz «los informes técnicos que justifican el despliegue de medios policiales a este servicio».

El SUP, en un comunicado incendiario, recuerda que la protección a particulares solo debe activarse «cuando exista constancia de un riesgo grave e inminente». Y exige saber lo que nadie quiere contar: «cuántos efectivos» han sido destinados a esta escolta de lujo y, lo que es más grave, «si se han detraído agentes de otras unidades operativas» que ya trabajan con plantillas bajo mínimos.

El drama de las víctimas reales vs. la protección mediática

Pero si el SUP ha puesto el foco en la falta de transparencia, JUPOL ha ido directamente al corazón del drama. En un alegato que ha encendido las redes, este sindicato ha contrastado la escolta de la tertuliana con la realidad cotidiana de las víctimas de violencia de género en España.

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«Un solo policía tiene que encargarse del seguimiento y protección de decenas de víctimas, llegando en algunos casos a ratios cercanos a un agente para más de cien mujeres con protección activa» , denuncian. Frente a esta sangrante falta de medios, Interior decide destinar efectivos a una escolta «cuya necesidad resulta, cuanto menos, cuestionable».

JUPOL no se ha mordido la lengua y ha recordado que este no es un caso aislado, sino la punta del iceberg de un «abuso de escoltas policiales destinados a la élite política y a determinados perfiles públicos». El precedente de Leire Díez, la presunta ‘fontanera’ del PSOE que también tuvo protección, vuelve a la palestra como ejemplo de un presunto agravio comparativo.

Marlaska, en el ojo del huracán

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se encuentra ahora en el centro de la diana. Los sindicatos exigen una explicación urgente y, sobre todo, que se aclare si los recursos públicos se están gestionando con criterios de necesidad o bajo otra clase de intereses.

«Cada agente destinado a escoltas innecesarias es un agente menos en las calles, en los barrios y en los lugares donde realmente se requiere la presencia policial» , sentencian desde JUPOL, en un mensaje que conecta directamente con la inseguridad ciudadana que preocupa a los españoles.

Mientras la guerra informativa arde, la pregunta flota en el ambiente: ¿Protege Interior a quien lo necesita o a quien tiene altavoces mediáticos? El escándalo está servido y Marlaska tendrá que dar la cara.

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