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CIENTOS DE MUJERES MUEREN EN LAS CARRETERAS ESPAÑOLAS

Las carreteras se cobran vidas: el impacto silencioso de los accidentes viales y las mujeres entre las víctimas

Cada año, miles de personas pierden la vida en accidentes de tráfico, una tragedia constante que, pese a su frecuencia, suele recibir atención mediática solo en casos especialmente graves. Detrás de cada cifra hay historias personales truncadas y familias afectadas, y entre esas víctimas también se encuentran mujeres de todas las edades, cuyos fallecimientos evidencian que la siniestralidad vial no distingue género.

Los informes de seguridad vial coinciden en que los factores más habituales en los accidentes mortales son el exceso de velocidad, el consumo de alcohol o drogas, las distracciones al volante —especialmente por el uso del teléfono móvil— y las condiciones deficientes de la vía o del vehículo. Sin embargo, los expertos subrayan que la mayoría de estos siniestros son evitables si se respetan las normas de circulación y se adoptan conductas responsables.

Las carreteras siguen cobrándose vidas: cifras oficiales de fallecidos en España

Los accidentes de tráfico continúan siendo una de las principales causas de muerte violenta en España, según los últimos balances publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT). Aunque las estadísticas muestran ligeras mejoras en algunos periodos, las cifras siguen reflejando una realidad preocupante: cada año más de mil personas pierden la vida en las carreteras.

El dato más reciente indica que en 2025 murieron 1.119 personas en siniestros viales en vías interurbanas, lo que supone 35 menos que en 2024 y convierte ese año en el segundo con menos víctimas desde que existen registros (1960).

El perfil de las víctimas muestra que el 73 % eran conductores (818 fallecidos), el 18 % pasajeros (198) y el 9 % peatones (103). Además, tres de cada cuatro muertes se producen en carreteras secundarias, consideradas las más peligrosas.

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El año anterior, 2024 cerró con 1.154 fallecidos en 1.040 siniestros mortales, cifra que ya fue calificada por el Ministerio del Interior como “inasumible”. Ese mismo año se registraron también 4.634 heridos graves hospitalizados.

Las estadísticas parciales también muestran la magnitud del problema: entre enero y agosto de 2025 se contabilizaron 696 fallecidos en 632 accidentes mortales en carreteras interurbanas. Durante el verano de ese año murieron 228 personas en accidentes de tráfico.

Las causas más frecuentes de los siniestros mortales siguen siendo las mismas: velocidad inadecuada, distracciones —especialmente por el móvil— y consumo de alcohol o drogas. A esto se suman factores como la salida de vía, responsable del 43 % de las muertes, y las colisiones frontales, que representan alrededor del 21 %.

En el ámbito urbano, la situación tampoco es menor: en 2024 fallecieron 488 personas en accidentes dentro de ciudades españolas, aunque supuso una reducción del 6 % respecto al año anterior.

Los expertos en seguridad vial insisten en que la mayoría de estas muertes podrían evitarse con mayor respeto a las normas, mejoras en infraestructuras y más concienciación. Aunque las cifras muestran ligeras bajadas, el balance sigue siendo dramático: cada número representa una vida perdida y una familia afectada.

Radiografía de la mortalidad vial en España: comunidades con más víctimas, mujeres fallecidas y el impacto del estado de las carreteras

Los accidentes de tráfico siguen siendo una de las principales causas de muerte violenta en España. Según datos oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2025 se registraron 1.145 fallecidos en siniestros viales, lo que confirma que, pese a los avances tecnológicos y legislativos, la siniestralidad sigue siendo un problema estructural de seguridad pública.

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Desigualdad territorial: qué comunidades concentran más muertes

La distribución de víctimas mortales no es homogénea. Los estudios territoriales muestran que ciertas comunidades concentran cifras significativamente superiores:

Si se observa el indicador relativo (muertes por población), el ranking cambia:

Esto revela un fenómeno clave:
👉 Las regiones más pobladas lideran en cifras absolutas, mientras que las menos pobladas suelen presentar tasas más altas.

Datos actualizados de 2025 muestran tendencias dispares:

En conjunto, la mortalidad nacional descendió solo un 2 %, lo que indica una mejora leve y desigual.


Mujeres fallecidas en accidentes de tráfico

Las estadísticas de la DGT muestran que la mayoría de víctimas mortales siguen siendo hombres, pero el número de mujeres fallecidas mantiene una presencia constante cada año. Los estudios de siniestralidad señalan que:

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Infraestructura y estado de las carreteras: factor clave

El estado de la red viaria se ha convertido en un elemento central del debate sobre seguridad vial.

El deterioro no es uniforme:

Además, estudios técnicos indican que circular por una vía en mal estado influye directamente en la seguridad y el comportamiento del vehículo, afectando adherencia, frenado y estabilidad.


Tramos peligrosos y concentración de siniestros

Los informes técnicos identifican zonas de especial riesgo:

Este fenómeno evidencia que la siniestralidad no depende solo del comportamiento del conductor, sino también del diseño y mantenimiento de la infraestructura.


Factores estructurales detrás de los accidentes

Los especialistas coinciden en que la mortalidad vial responde a una combinación de variables:

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Modelos científicos muestran que factores territoriales y demográficos influyen significativamente en la distribución espacial de accidentes, generando zonas con mayor riesgo estructural.

En el caso de las mujeres fallecidas en carretera, los estudios muestran que, aunque estadísticamente los hombres protagonizan más accidentes mortales, el número de víctimas femeninas sigue siendo significativo. Muchas de ellas mueren como conductoras, pero también como pasajeras o peatones atropelladas. Esta realidad pone de relieve la necesidad de políticas integrales de prevención que contemplen todos los perfiles de riesgo.

Organizaciones de seguridad vial insisten en que la educación desde edades tempranas, el refuerzo de los controles y la mejora de infraestructuras son claves para reducir la mortalidad. Asimismo, reclaman campañas de concienciación que recuerden que cada imprudencia puede tener consecuencias irreversibles.

Las carreteras, diseñadas para conectar destinos, se convierten demasiado a menudo en escenarios de tragedia. Recordar a quienes han perdido la vida —mujeres y hombres por igual— es también un llamado urgente a la responsabilidad colectiva para que los desplazamientos dejen de ser una amenaza silenciosa y pasen a ser lo que deberían: trayectos seguros hacia el futuro.

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